29 December, 2008

El derecho a la espiritualidad

“Es esencial que se reconozca la relación especial profundamente espiritual de los pueblos indígenas con sus tierras como algo básico en su existencia como tales y en todas sus creencias, costumbres, tradiciones y cultura. Para los indígenas la tierra no es meramente un objeto de posesión y producción. La relación integral de la vida espiritual de los pueblos indígenas con la Madre Tierra, con sus tierras, tiene muchas implicaciones profundas..."

Foto: Archivo Internet

Es harto conocida la relación especial que representa para un pueblo indígena sus tierras y territorios. Así se señala en el destacado Informe del Sr. Martínez Cobo, Relator Especial de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías, presentado ante las Naciones Unidas en 1986:

“Es esencial que se reconozca la relación especial profundamente espiritual de los pueblos indígenas con sus tierras como algo básico en su existencia como tales y en todas sus creencias, costumbres, tradiciones y cultura. Para los indígenas la tierra no es meramente un objeto de posesión y producción. La relación integral de la vida espiritual de los pueblos indígenas con la Madre Tierra, con sus tierras, tiene muchas implicaciones profundas.” 1

Esta relación especial a la que alude el Informe Cobo se refiere a la dimensión trascendental del ser humano expresada a través de una religión o de creencias, costumbres, tradiciones o cultura; espiritualidad en una palabra.

El derecho que tiene todo pueblo indígena a practicar su espiritualidad desde su propia y específica cosmovisión incluye no solo la expresión de determinadas ceremonias o ritos; sino también la transmisión de ellos hacia los descendientes y la validez de la misma al ser recibido de sus ascendientes.

Es entonces, deber del Estado crear las condiciones para que cada pueblo pueda expresar de manera libre y sin ningún lastre discriminativo su espiritualidad. Si un pueblo de la Cordillera de los Andes ha determinado a los cerros como sus “Apus”2, parecería impensable que sea el Estado quien cobre una entrada turística hacia este destino. Sin embargo, ¿a cuántos pueblos se les cobra para que ingresen a sus espacios de espiritualidad?. ¿A cuántos pueblos se les ha privado y aún se les priva de practicar su relación especial con sus tierras o territorio?.

En esta línea de ideas, uno de los documentos más importantes por su impacto en el movimiento indígena y en la comunidad internacional es la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas que señala el derecho de los pueblos indígenas a mantener y fortalecer su relación espiritual con sus tierras y territorios3.

Por ello, el Estado es el encargado de la protección a la estrecha relación espiritual del pueblo indígena con su entorno, lo que debe implicar el imperativo para garantizar la continuidad y la existencia del pueblo. He ahí su deber.

Finalmente, el pueblo ha de ser quien lo exiga o ejerza en caso el Estado se niegue o "demore" en cumplir.

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Por Angela Tapia

Abogada de Derechos Indígenas

Notas:

1) Martínez Cobo, José R., “Estudio del Problema de la Discriminación contra las poblaciones / indígenas”, Docto. E/CN.4/Sub.2/1986/7 Add.4

2) Alude a una divinidad (montaña o cerro) que protege a los habitantes del Valle.

3) Artículo 25.- Los pueblos indígenas tienen derecho a mantener y fortalecer su propia relación espiritual con las tierras, territorios, aguas, mares costeros y otros recursos que tradicionalmente han poseído u ocupado y utilizado de otra forma y a asumir las responsabilidades que a ese respecto les incumben para con las generaciones venideras. Ver también el Convenio 169 de la OIT artículos 13 al 19